El entorno físico que habitamos altera profundamente nuestra experiencia. Configurar tus fuentes de luz es el primer paso para espacios más amigables.
En México gozamos de días muy soleados, lo cual es excelente para el ánimo, pero puede ser problemático para interiores de trabajo. Ya sea que leas en una cafetería, trabajes en un coworking o disfrutes de un libro en tu casa por la noche, la luz hace la diferencia.
Evita ubicar tu escritorio o sillón de lectura directamente frente a ventanas sin cortinas. El sol directo en el rostro o rebotando en el papel blanco genera destellos agresivos. Usa persianas o cortinas traslúcidas para suavizar la entrada de luz.
Posiciona tu luz artificial de manera que no golpee directamente tu pantalla. Los reflejos en el monitor actúan como un espejo de luz, obligándote a modificar tu postura (encorvándote o girando el cuello) y a entrecerrar los párpados constantemente.
Si te gusta leer antes de dormir, usa una lámpara direccional con luz cálida. Sin embargo, evita leer en completa oscuridad iluminando solo la página o la tablet. Ese alto contraste entre el centro iluminado y la periferia oscura fatiga rápidamente. Deja siempre una luz tenue de ambiente encendida.